jueves, 12 de marzo de 2015

Microprocesadores



La historia de los procesadores ha pasado por diferentes situaciones, siguiendo la lógica evolución de este mundo. Desde aquel primer procesador 4004 del año 1971 hasta el actual Pentium IV ha pasado mucho en este campo. Figuras. Microprocesador Intel 4004 y calculadora Busicom. El primer procesador 4004, presentado en el mercado el día 15 de noviembre de 1971, poseía unas características únicas para su tiempo: la velocidad de reloj sobrepasaba por poco los 100 kHz, disponía de un ancho de bus de 4 bits y podía manejar un máximo de 640 bytes de memoria. Este conjunto de 2.300 transistores que ejecutaba 60.000 operaciones por segundo se puso a la venta por 200 dólares. Realmente una auténtica joya que para entonces podía realizar gran cantidad de tareas, pero que por desgracia no tiene punto de comparación con los actuales micros. Entre sus aplicaciones, podemos destacar su presencia en la calculadora Busicom, así como dotar de los primeros tintes de inteligencia a objetos inanimados.
Poco tiempo después, sin embargo, el 1 de abril de 1972, Intel anunciaba una versión mejorada de su procesador. Se trataba del 8008, que contaba como principal novedad con un bus de 8 bits, y la memoria direccionable se ampliaba a los 16 kB. Además, llegaba a la cifra de los 3.500 transistores, casi el doble que su predecesor, y se le puede considerar como el antecedente del procesador que serviría de corazón al primer ordenador personal.
Justo dos años después, Intel anunciaba ese tan esperado primer ordenador personal (PC), de nombre Altair, cuyo nombre proviene de un destino de la nave Enterprise en uno de los capítulos de la popular serie de televisión Star Trek la semana en la que se creó el ordenador. Tenía un coste de entorno a los 400 dólares de la época, y el procesador suponía multiplicar por 10 el rendimiento del anterior, gracias a sus 2 MHz de velocidad (por primera vez se utiliza esta medida), con una memoria de
64 kB. El usuario tenía que ensamblarlo a partir de un Kit.
A partir de entonces la evolución ha sido exponencial, siguiendo la Ley de Moore, que expresa que aproximadamente cada dos años se duplica el número de transistores en un microprocesador. Se trata de una ley empírica, formulada por Gordon E. Moore el 19 de abril de 1965, cuyo cumplimiento se ha podido constatar hasta hoy. La tendencia en el desarrollo de los ordenadores es la microminiaturización, iniciativa que tiende a comprimir más elementos de circuitos en un espacio más pequeño. Además, se intenta agilizar el funcionamiento de los circuitos mediante el uso de la superconductividad (disminución de la resistencia eléctrica cuando se enfrían los objetos a temperaturas muy bajas).
Otra tendencia en el desarrollo de ordenadores es el esfuerzo para crear ordenadores de quinta generación (Inteligencia Artificial - IA), capaces de resolver problemas complejos en formas que pudieran llegar a considerarse creativas.

Una vía que se está explorando activamente es el ordenador de proceso paralelo, que emplea muchos chips para realizar varias tareas diferentes al mismo tiempo. El proceso paralelo podría llegar a reproducir hasta cierto punto las complejas funciones de realimentación, aproximación y evaluación que caracterizan al pensamiento humano. Otra forma de proceso paralelo que se está investigando es el uso de ordenadores moleculares. En estos ordenadores, los símbolos lógicos se expresan por unidades químicas de ADN en vez de por el flujo de electrones habitual en los ordenadores corrientes. Los ordenadores moleculares podrían llegar a resolver problemas complicados mucho más rápidamente que las actuales superordenadores y consumir mucha menos energía.


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