La historia
de los procesadores ha pasado por diferentes situaciones, siguiendo la lógica
evolución de este mundo. Desde aquel primer procesador 4004 del año 1971 hasta
el actual Pentium IV ha pasado mucho en este campo. Figuras. Microprocesador
Intel 4004 y calculadora Busicom. El primer procesador 4004, presentado en el
mercado el día 15 de noviembre de 1971, poseía unas características únicas para
su tiempo: la velocidad de reloj sobrepasaba por poco los 100 kHz, disponía de
un ancho de bus de 4 bits y podía manejar un máximo de 640 bytes de memoria.
Este conjunto de 2.300 transistores que ejecutaba 60.000 operaciones por
segundo se puso a la venta por 200 dólares. Realmente una auténtica joya que
para entonces podía realizar gran cantidad de tareas, pero que por desgracia no
tiene punto de comparación con los actuales micros. Entre sus aplicaciones,
podemos destacar su presencia en la calculadora Busicom, así como dotar de los
primeros tintes de inteligencia a objetos inanimados.

Poco tiempo
después, sin embargo, el 1 de abril de 1972, Intel anunciaba una versión
mejorada de su procesador. Se trataba del 8008, que contaba como principal
novedad con un bus de 8 bits, y la memoria direccionable se ampliaba a los 16
kB. Además, llegaba a la cifra de los 3.500 transistores, casi el doble que su
predecesor, y se le puede considerar como el antecedente del procesador que
serviría de corazón al primer ordenador personal.
Justo dos
años después, Intel anunciaba ese tan esperado primer ordenador personal (PC),
de nombre Altair, cuyo nombre proviene de un destino de la nave Enterprise en
uno de los capítulos de la popular serie de televisión Star Trek la semana en
la que se creó el ordenador. Tenía un coste de entorno a los 400 dólares de la
época, y el procesador suponía multiplicar por 10 el rendimiento del anterior,
gracias a sus 2 MHz de velocidad (por primera vez se utiliza esta medida), con
una memoria de
64 kB. El
usuario tenía que ensamblarlo a partir de un Kit.
A partir de
entonces la evolución ha sido exponencial, siguiendo la Ley de Moore, que
expresa que aproximadamente cada dos años se duplica el número de transistores
en un microprocesador. Se trata de una ley empírica, formulada por Gordon E.
Moore el 19 de abril de 1965, cuyo cumplimiento se ha podido constatar hasta
hoy. La tendencia en el desarrollo de los ordenadores es la
microminiaturización, iniciativa que tiende a comprimir más elementos de
circuitos en un espacio más pequeño. Además, se intenta agilizar el
funcionamiento de los circuitos mediante el uso de la superconductividad
(disminución de la resistencia eléctrica cuando se enfrían los objetos a
temperaturas muy bajas).
Otra
tendencia en el desarrollo de ordenadores es el esfuerzo para crear ordenadores
de quinta generación (Inteligencia Artificial - IA), capaces de resolver
problemas complejos en formas que pudieran llegar a considerarse creativas.

Una vía que
se está explorando activamente es el ordenador de proceso paralelo, que emplea
muchos chips para realizar varias tareas diferentes al mismo tiempo. El proceso
paralelo podría llegar a reproducir hasta cierto punto las complejas funciones
de realimentación, aproximación y evaluación que caracterizan al pensamiento
humano. Otra forma de proceso paralelo que se está investigando es el uso de
ordenadores moleculares. En estos ordenadores, los símbolos lógicos se expresan
por unidades químicas de ADN en vez de por el flujo de electrones habitual en
los ordenadores corrientes. Los ordenadores moleculares podrían llegar a
resolver problemas complicados mucho más rápidamente que las actuales
superordenadores y consumir mucha menos energía.
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